Historias de Tierra y Agua
Historias de Tierra y Agua
La primera edición de la revista explora sus mitos fundantes a partir de los orígenes ancestrales del territorio que hoy se nombra Costa Rica. Dicha exploración, a su vez, busca crear nuevos mitos que superen las narrativas tradicionales de un país blanco, homogéneo y pacífico. Así también, se cuestiona el mito de Costa Rica verde a través de la investigación de la condición actual de los recursos naturales en diferentes territorios del país. El revalorar la idea abstracta del agua, entender su origen y fomentar su cuidado, así como reflexionar sobre diversas experiencias arraigadas en lo emocional, con el propósito de fomentar una sensibilidad distinta hacia la tierra que nos sostiene.
Cosmovisión Barrial
Las montañas están vivas y contienen millares de existencias, los ríos cantan con voz propia, los volcanes comparten emociones tiernas y estridentes. Cuando tiembla, el subsuelo ruge como avisando su movimiento devastador. Y el mar tiene la capacidad de arrullarnos al tiempo que nos despierta de golpe si no estamos lo suficientemente atentes.
No hay nada que no sea río: Todo es río en Curré cuando la lluvia se anuncia por varios días.
Cuando ya ha llovido por tres días sin parar, el río tiene un sonido que anuncia: su furia, su pronta descarga contra lo que haya en el camino. En este caso, el río es el Grande de Térraba, y lo que hay en su camino es un pueblo partido en dos por la carretera Interamericana Sur, Rey Curré, un pueblo indígena entre río y carretera.
La última sequía
Era un rancho curtido por la intemperie,
horqueteado en el ombligo de la llanura.
Era un tiempo de maíz en oleajes de miel,
cuando la ocarina tejía el vuelo del jabirú
y la tierra era una palma abierta
donde la espiga masticaba la luz del sol.
Diario de viaje: Boruca. Julio-agosto 2026
Une verdaderamente aprende de espera en una parada de bus de la costa pacífica de Costa Rica. Bajo el sol, respirando el vaho que este hace que se desprenda del asfalto de la carretera. Allí los minutos pierden su protocolo temporal y pasan como si quisieran envejecernos mientras esperamos de pie.
Cuando el mar entra a casa
El mar me bautizó. Una tarde de verano me llevaron a él. Tenía seis meses. Me sumergieron en el agua salada. Mi abuela me sostuvo entre sus brazos mientras yo intentaba tomar el agua con mis manos. Pidieron al mar por mí, le rezaron para que me cuidara y me bendijera, que me fortaleciera a su semejanza. Conocí el mar ese día, y luego nos enamoramos.
Ák-Kuè: de la jala y la resistencia
Cuando ya ha llovido por tres días sin parar, el río tiene un sonido que anuncia: su furia, su pronta descarga contra lo que haya en el camino. En este caso, el río es el Grande de Térraba, y lo que hay en su camino es un pueblo partido en dos por la carretera Interamericana Sur, Rey Curré, un pueblo indígena entre río y carretera.
Radiografía Acuática
Dos balsas en un amanecer en Tortuguero. Una tortuga recién llegada al mundo. Atraviesa las pequeñas olas de mar en Parismina.
¿Qué une a un puma, un queso salado y unos zapatos de charol?
Unos zapatos de charol rojos. Rojos y brillantes. Pequeños, sin cuña. Que me chimaran, ojalá. Que dejaran la marca de las distancias en el talón, con un dolor punzante sabor a nuevo. Cerraba los ojos y pensaba en ese brillo. En ese color. En ensuciarlos en la cequia.
57 moscas, 1 caja, infinitas cascadas
Cientos de moscas han entrado por la ventana de la cocina, esta vez no son de mentira. El zumbido desagradable se cuela por mis oídos, es casi un tinnitus provocado. El calor es sofocante, sudor con cada respiración. Todo es tan difícil como lento cuando las casas dejan de ser lugares habitacionales y se convierten en fogones en vías de desarrollo.
¿Cómo se genera un Ojo de Agua?
Un ojo de agua puede tardar milenios en generarse. Primero, se debe ir expandiendo ese vientre subterráneo donde se almacenara el agua: el manto acuífero. Para ello, las capas de arena, grava, arcilla debieron previamente sedimentarse en un fluir de millones de años, de manera que el líquido pueda filtrarse por entre estas rocas —que como fauces de la tierra reciben la lluvia o los deshielos— y conducir su agua recién depositada desde el cielo a un acogedor lugar que sirve como albergue. En el vientre de la tierra se conserva el agua como las gemas.
Créditos
Revista Barrial © Publicado el 3 de octubre de 2026
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Julián Zamora Mora
Dana Vahe
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Camila Gómez Solano
Mariana Rodríguez-Madrigal
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Mariana Rodríguez-Madrigal
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Mariané Mora
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Julián Zamora Mora
Dana Vahe
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Mariana Rodríguez-Madrigal
Mariané Mora
Dana Vahe
Gabriel Vargas
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